Mis primeros cincuenta

 










Mis primeros cincuenta 

Al llegar a mis primeros cincuenta años, me he detenido a reflexionar sobre cómo la vida ha pasado volando, dejando a su paso una mezcla de colores, sabores y recuerdos de momentos invaluables. En ocasiones, entre la confusión y la búsqueda de lo que realmente importa, siempre regreso a lo esencial: mi familia y mis seres queridos.

 Todo cobra sentido al encontrarme con la mirada de Juan; en ese instante, sé que todo está bien. Al ver a mi mamá, reconozco una ternura sincera e incondicional que es única. Mis hermanas me brindan siempre su calidez y una lealtad a prueba de todo, mientras que mis hermanos aparecen con su apoyo justo cuando más los necesito. Además, me llena de orgullo ver cómo mis sobrinos han crecido hasta convertirse en excelentes personas.

 Me quedo con todo ese cariño. Extraño profundamente a mi papá y a Octavio, y guardo en el corazón el deseo de volver a ver a Juiguis, Camilo, al Flaquito y a Tamara. 

Para los próximos cincuenta años, mi mayor esperanza es seguir disfrutando de las cosas simples: un cielo azul, el olor a tierra mojada y una buena comida entre amigos. Pero, sobre todo, deseo seguir contando con el amor de la gente que me quiere y con la salud necesaria para continuar haciendo lo que me apasiona.

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